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Reach Out together

crear una cultura de encuentro

El papa Francisco nos dice: “Esta palabra para mí es muy importante: el encuentro con los demás. ¿Por qué? Porque la fe es un encuentro con Jesús, y nosotros debemos hacer lo mismo que hace Jesús: encontrar a los demás”.

Como miembros del Cuerpo de Cristo, somos creados a imagen de Dios y amados por él, estamos llamados a formar relaciones unos con otros, y estamos llamados a “crear una cultura de encuentro”.

¿Cómo podemos “encontrarnos” unos a otros? Una herramienta utilizada por muchas comunidades de fe y grupos comunitarios es la reunión relacional de uno a uno.


CONSTRUIR RELACIONES: CREAR UNA CULTURA DE ENCUENTRO CON REUNIONES DE UNO A UNO

El papa Francisco nos dice: “Esta palabra para mí es muy importante: el encuentro con los demás. ¿Por qué? Porque la fe es un encuentro con Jesús, y nosotros debemos hacer lo mismo que hace Jesús: encontrar a los demás”.

Como miembros del Cuerpo de Cristo, somos creados a imagen de Dios y amados por él, estamos llamados a formar relaciones unos con otros, y estamos llamados a “crear una cultura de encuentro”.

¿Cómo podemos “encontrarnos” unos a otros?

¿Cómo podemos “encontrarnos” unos a otros? Una herramienta utilizada por muchas comunidades de fe y grupos comunitarios es la reunión relacional de uno a uno.

Las reuniones relacionales de uno a uno pueden ser útiles para:

Construir el Cuerpo de Cristo formando relaciones entre los miembros de la comunidad de fe, o con los miembros de una comunidad más amplia.

Escuchar y comprender “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias” de la comunidad. En otras palabras, conocer los sueños —y también los problemas y cuestiones fundamentales— que mantienen despierta a la gente por la noche.

Descubrir los dones y habilidades dados por Dios que poseen los miembros de la comunidad, incluyendo la capacidad o potencial de liderazgo.

“Esta palabra para mí es muy importante: el encuentro con los demás. ¿Por qué? Porque la fe es un encuentro con Jesús, y nosotros debemos hacer lo mismo que hace Jesús: encontrar a los demás… Debemos crear con nuestra fe una ‘cultura del encuentro’, una cultura de la amistad, una cultura donde hallamos hermanos, donde podemos hablar también con quienes no piensan como nosotros, también con quienes tienen otra fe, que no tienen la misma fe. Todos tienen algo en común con nosotros: son imágenes de Dios, son hijos de Dios”.


- PAPA FRANCISCO, 18 de mayo de 2013 

Las reuniones relacionales de uno a uno pueden realizarse dentro de una comunidad de fe. También pueden realizarse mientras una comunidad de fe busca tender lazos con la comunidad más amplia; por ejemplo, en un barrio circundante a una parroquia.

Cómo funcionan las reuniones relacionales de uno a uno

Así es como funcionan las reuniones relacionales de uno a uno:

1)   Por teléfono o en persona, conéctese con la familia o persona que desea visitar.

2)   Preséntese. Por ejemplo: “Me llamo María. Soy parte del equipo de liderazgo de esta comunidad de fe. Estamos tratando de fortalecer nuestra comunidad haciendo visitas a los miembros de nuestra comunidad para conocer quiénes son ustedes y escuchar las preocupaciones y sueños para la comunidad”.

3)   Solicite una reunión. “¿Estaría dispuesta a reunirse conmigo una media hora?”

4)   En la reunión:

  • Vuelva a presentarse y expresar el propósito de su visita.
  • Conozca a la persona y sus sueños y preocupaciones. Por ejemplo:

-    ¿Cuánto tiempo ha sido parte de esta comunidad?
-    ¿Qué significa esta comunidad para usted?
-    ¿Cuáles son los cambios que ha visto durante ese tiempo?
-    ¿Cuáles son algunas de las preocupaciones que tiene usted sobre la comunidad?
-    ¿Por qué son importantes para usted?
-    ¿Cuáles cree que son algunas de las necesidades más apremiantes de la comunidad?
-    ¿Por qué cree que existen estos problemas?
-    ¿Qué piensa usted que va a ser necesario para mejorar nuestra comunidad?

  • Invitación. Si una persona se muestra apasionada, entusiasta o interesada, invítela a implicarse de manera más concreta; por ejemplo, pregúntele si estaría dispuesta a participar en una reunión más amplia con otras personas también preocupadas por estas mismas cuestiones.

5)   Después de la reunión:

  • Tome notas para que pueda recordar después con quién se reunió, cuáles eran los sueños y preocupaciones de esta persona, y cualquier acción complementaria que usted haya discutido con ella.
  • Reflexione sobre cómo fue la reunión. ¿Expresó con claridad por qué se realizaba la reunión? ¿Qué preguntas le gustó haber formulado? ¿Hubo preguntas complementarias que deseó haber hecho pero no hizo? ¿Qué aprendió?

¿Por qué es esta una herramienta que funciona? Porque en Lucas 10:1-11, Jesús no envía a los discípulos solos. Los envía “de dos en dos” a curar a los enfermos y anunciar la Buena Nueva. De la misma manera, tenemos que encontrarnos unos a otros, formar relaciones y conocer qué otras personas de la comunidad se sienten también llamadas a abordar los problemas y cuestiones que nos afectan. Entonces podemos edificar el Cuerpo de Cristo y trabajar juntos para hacer la obra de Dios.

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Este recurso ha sido extraído y adaptado con permiso de Enriching Our Diversity: A Parish Outreach, Education and Organizing Manual in Support of the Justice for Immigrants Campaign of the United States Conference of Catholic Bishops, p. 40-51.